HISTORIA

Después de dos largos días a la deriva, Julia e Iván hacían todo lo posible para poder echarse algo a la boca, no habían vuelto a comer nada desde hacía exactamente cuarenta y ocho horas y cincuenta minutos.

Todo empezó un jueves, cuando a tempranas horas de la mañana la pareja salió de Albacete en dirección Soria, iban a pasar unos días y como su destino no estaba lejos, decidieron ir en coche ya que iban a tardar alrededor de cinco horas. Julia tenía 30 años, era una mujer encantadora, emprendedora y siempre tenía una sonrisa en la cara. Trabajaba en una clínica veterinaria desde que tenía 23 años, justo cuando acabó la carrera, amaba a los animales y sentía una inmensa empatía hacía ellos, por eso había escogido ese trabajo, para cuidarlos y protegerlos. Iván tenía 32 años, era un hombre con un carácter serio de primeras, pero cuando lo conocían realmente era super extrovertido y gracioso. Trabajaba en un banco desde que tenía uso de razón ya que su padre era el director. Eran pareja desde hacía 4 años, se conocieron en una discoteca una noche cualquiera de octubre, y desde ese momento no se han separado.

Después de 2 horas de viaje, el coche empezó a hacer pequeños ruidos extraños que no dieron importancia, pero al cabo de unos minutos, los ruidos empezaron a ser mucho mas fuertes y estaba saliendo humo del capó. Asustados, decidieron parar el coche y bajarse, estaban en una carretera un tanto peligrosa rodeada de montañas y sin nada de circulación, estaban completamente solos. Julia estaba muy nerviosa, empezó a llorar y a andar de un lado para otro, sacó su teléfono para pedir ayuda, pero éste no tenía cobertura. Intentaron por todos los medios contactar con alguien, chillaron, gritaron por si alguien podía escucharlos, pero todos sus intentos fueron en vano. Decidieron no intentarlo más y pasar la noche en el coche, a la espera de que pasara un coche o viniera una raya de cobertura.

A la mañana siguiente, Iván intentó arreglar el coche, pero fue imposible, estaba siniestro total, no habían dormido nada en toda la noche. Para colmo, había muchos animales y muy ruidosos. Tenían hambre y sed, llevaban sin comer y beber muchas horas y el cuerpo se lo pedía. Bebieron agua que llevaban en el coche, pero comida no, así que empezaron a investigar y a explorar la zona, estuvieron toda la mañana, y cuando ya iban a rendirse, encontraron un precioso lago, que había estado ahí desde que se quedaron tirados, pero no se habían dado cuenta porque estaba justo a las espaldas del coche. Había muchos peces, por lo que estaban muy ilusionados, ya que sabían que esa iba a ser su comida hasta que alguien los encontrara.

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